Entre el sida y el cáncer

Un catastrófico giro en la política generó obsesión. Como en la película, concluida la primera vuelta electoral de abril pasado, el temor dominó el estado mental del colectivo. Mario Vargas Llosa, que hace poco vistió de orgullo al Perú, sostuvo patéticamente, con esa expresiva sinceridad que, sabemos, no suele dar réditos políticos la disyuntiva entre el sida y el cáncer. Otro acierto de nuestro laureado escritor. En “El día después de mañana”, el experto advierte qué podría ocurrir si no se adoptan medidas de forma inmediata. Sus advertencias llegan tarde.
Ya por el estatismo nacionalista del humalismo, ya por la corrupción y la delincuencia elevada a dimensión política del fujimorismo, se enrumba al abismo, al autoritarismo dictatorial, a la polarización y discriminación social. Así ocurrió desde los albores de la inaugural República, condición que fue aceptada con sentida nostalgia por la Colonia; para el caso, en ocasión anterior, transcribí citas de referentes históricos.
La sentencia de Basadre: “…los dirigentes no cumplen la misión esencial de las auténticas élites: comandar”. A propósito; el miércoles 25 pasado, Antonio Zapata, en Sucedió, La República, sostiene con entendible violencia… “Así, es difícil saber por qué la seguimos llamando élite. La respuesta la tiene un famoso papel higiénico cuya marca es precisamente “Elite”. La nuestra se ha habituado a ese nuevo rol”.
“…La corrupta administración del guano generó ilícitas fortunas; “… ni el contrato Dreyfus (Piérola) ni la nueva política peruana del salitre (Pardo) bastaron para detener el desastre… La guerra del Pacífico (1879-1883) lo puso en evidencia… Una derrota merecida por una clase dirigente -presidentes, ministros, comerciantes, obispos, doctores y generales-…” (Pablo Macera, Visión histórica del Perú, Lima: Editorial Milla Batres, 1978)…
“…Reseñando la moral de los hombres del pasado, Gonzales Prada sustentó con firmeza: … ¡Cuánto no vimos en esa fermentación tumultuosa de todas las mediocridades, en esas vertiginosas apariciones y desapariciones de figuras sin consistencia de hombre, en ese continuo cambio de papeles, en esa Babel, en fin, donde la ignorancia vanidosa y vocinglera se sobrepuso siempre al saber humilde y silencioso!… ¡Los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra!” (El discurso del Politeama, Ensayos Escogidos. Lima, 1956).
En percepción de otro cualquiera: “… La corrupción es endémica en el país. Si parece que fue ayer, a propósito de la guerra con Chile, el presidente Mariano Ignacio Prado, pidió permiso al Congreso de entonces, viajó y no volvió. En otro escenario crítico, el presidente Fujimori, solicitó permiso al Congreso, viajó y no volvió” (Pedro Portocarrero, Quo vadis UNAP, Pro y Contra, 20 de noviembre 2002).
… “La corrupción privilegió la mediocridad, permitió el enriquecimiento ilícito a expensas del tesoro público, frustró la imaginación y creatividad del hombre de bien, vulneró el riesgo país. Es responsable de la cascada de descomposición social y moral, de la miseria en salud, educación y la mesa popular, de las arbitrariedades cínicas y oportunidades malgastadas”…
… “Con muchas constituciones a cuestas y gran pobreza constitucional, la corrupción es el estigma más despreciable de cara al desarrollo del país. Inopinadamente, al paso de los años, la sociedad de los “listos”, por decir lo menos -Larousse, recomienda no usar la castiza palabra pendejo-, que saca provecho de todo, decretó de hecho la aún vigente Ley del Embudo. El cuerpo social se polarizó al sonido del silencio. Don Alfonso Barrantes Lingán, el recordado Tío Frijolito, con singular acierto, distinguía la antítesis como “los de arriba y los de abajo”. Sembrando vientos llegaron los 80, el SMS del presidente Gonzalo, y la lucha armada como partera de la historia (?)”. … (Pedro Portocarrero, Derribar a los poderosos, La Región, 25 de abril 2010)
…La corrupción no tiene ideología… (Pedro Portocarrero, Entre ese sí y ese no, La Región 27 de diciembre 2008).
“Usos son de la guerra, vencer y ser vencidos”. Dicen que la historia se repite dos veces, una como comedia y otra como tragedia. En un tour por el túnel del tiempo, nos encontramos con Atahualpa y su significado social frente a los corruptos Pizarro, Almagro y el cura Valverde, acusándolo y comparándolo con Satanás. A usanza, una jerarquía extractiva, de depredadores que olvida al hombre como persona parece redimirlos. Es la práctica de los Fujimori, Montesinos y el cura Cipriani, este último desde la Casa de Dios. Sostienen hipócritamente que la economía tiene que orientar a la política. Las sociedades y los empresarios con serias expectativas de desarrollo razonan de modo contrario. Le ocurre a Brasil.
¡Sí, el temor es perder status! Califican de incoherente a Ollanta por modificar su original programa de gobierno. En frase prestada, sólo Dios y los imbéciles no cambian. Un pueblo educado no enfrentaría esta contingencia. En Chile, por ejemplo, se apuesta por la alternancia de gobiernos, acaso subproducto de su nivel educativo. Se trata de eso:
“…La educación, en la grandeza de su dimensión, como proceso de moldeado, rubicón que permite a los individuos el ascenso dentro de la sociedad, percibida como el quehacer formador de las capacidades colectivas para el desarrollo social, no fue incluida en la agenda regional. Contra natura, sin querer queriendo, han coincidido las antípodas: el neoliberalismo irresponsable y el comunismo congelado…” (Pedro Portocarrero, La Paradoja Chilena, Pro y Contra, 21 enero 2010).
Es un secreto a voces. El poder detrás del trono no es otro que Fujimori padre, el mismo que quiso ser senador del imperio japonés. El Estado, apelando al derecho internacional logró su captura y extradición. Fue sentenciado luego de admitir, en confesión de parte, ser un corrupto. La comunidad internacional nos observa.
Sin contrición ni golpes de pecho (Pedro Portocarrero, ¿Pedro Pablo xKé no?, La Región 18 de marzo 2011), con vivo entusiasmo, el 5 de junio votaré por Ollanta; por el mensaje de Juan Pablo: “Se necesitan reformas urgentes, transformaciones audaces para derribar las barreras de explotación del hombre de parte del hombre… de ricos cada vez más ricos, a costa de los pobres cada vez más pobres (México, enero, 1979). También lo haré por Mario Vargas Llosa, Alfredo Bryce Echenique, Julio Cotler, Gustavo Gorriti… in memoriam de Pedro Huilca, la Cantuta, Barrios Altos, del 24 de octubre del 98, por las miles de mujeres esterilizadas…la Marcha de los 4 Suyos, por un encargo, por una visión:
“… Por eso, la promesa de la vida peruana atañe a la juventud para que la reviva, a los hombres de estudio en sus distintos campos para que la conviertan en plan, a la opinión pública en su sector consciente para que la convierta en propósito…
… Toda la clave del futuro está allí: que el Perú se escape del peligro de no ser sino una charca, de volverse un páramo o de convertirse en una fogata. Que el Perú no se pierda por la inacción de los peruanos” (Jorge Basadre, La promesa de la vida peruana y otros ensayos, Lima: Editorial Juan Mejía Baca, 1958.)
E-mail: pedro.portocarrero@unapiquitos.edu.pe